lunes, 5 de mayo de 2008

Delirio de Margot

La cantante Margot Palomino habla de su arte, su vida y su nuevo disco, esta vez de yaravíes.

Cetrina y vital, Margot Palomino es una de las mejores intérpretes de la música peruana; pero carece de lo que se suele llamar fama. La conocen sólo los conocedores, pues, entre otras cosas, ella no busca el éxito sino que fortalece su prestigio. Margot es de aquellas artistas que se escapan de las luces de la TV y le dicen no a la fama ligera que ofrecen programas como “Canto Andino”, del Canal 7.

Desde sus días bajo el cielo de Moquegua, la hiperactiva niña Margot supo siempre que la música era lo suyo. Creció entre letras y canciones, entre palabras que se hilvanaban en música o poesía. Su juventud, inquieta y buscadora de cosas, sin embargo, la llevó también por otros caminos. Estudió “Derecho en la Universidad de San Marcos, Economía en la Garcilaso, Teatro en no sé dónde y tantas cosas más que ya no me acuerdo”. Finalmente se detuvo en la Educación, quizá por admiración total a su madre, una profesora que enseña bien las materias, pero mejor cómo enfrentar la vida. “Mi madre me enseñó la magia de la solidaridad”, dice.

Vaya que la aprendió. Si un poeta necesita ayuda, ahí está Margot; si un colegio de las alturas carece de biblioteca, ahí está Margot; si los jóvenes no saben cómo organizar un acto cultural, ahí está Margot; si hay que defender derechos, ahí está Margot; si hay que enfrentarse al poder corrupto, ahí está Margot; si hay que combatir la tristeza y la apatía, ahí está, con voz inagotable, fuerte y clara, “como una espada en el aire”.

Para ella no hay imposibles, no se cansa. Se ha tomado en serio una sentencia que Gabriel García Márquez suelta en “El amor en los tiempos del cólera”: “Ya me sobrará tiempo para descansar cuando me muera, pero esa eventualidad todavía no está en mis proyectos”.

Ya llega Delirio
Así de incansable, con sus dos compañeras trenzas, su mirada de madre buena, además de regalarnos su voz en los conciertos, motiva a los estudiantes del colegio Santa María de Fátima a entrar en el mundo de la Literatura, organiza eventos culturales donde no se cobra un sol, ayuda a editar libros valiosos para la ilustración de los jóvenes, lee y estudia por las mañanas y por la noches también y, con esa meticulosidad que es manía y costumbre de los artistas, retoca su último disco que está a punto de sorprendernos.

Se trata de Delirio, un grupo de yaravíes, un homenaje a ese género de la poesía y la canción que Mariano Melgar creó con maestría. El disco, que lleva una presentación de César Lévano, tiene no sólo temas de este clásico de la poesía peruana, sino de algunos poetas contemporáneos, Hildebrando Pérez, por ejemplo. Además, como un plus magistral, adorna este disco una canción de Ricardo Dolorier, famoso y querido por su “Flor de Retama”. “No podrán jamás” es otra canción del maestro Dolorier, que enseña a seguir los pasos de la esperanza, de la lucha por la dignidad y la sonrisa del prójimo. Margot tiene listo, además, un libro sobre el yaraví.

Delirios será un éxito total, dicen los que saben que cualquier disco de Margot se convierte, al instante, en un clásico. Margot tiene una voz cuyo sonido hace vibrar a la vida y retroceder a la muerte. Es la compañera de los que saben que las cosas pueden ser más hermosas todavía, de esta artista que es ejemplo de solidaridad y compromiso con la alegría del pueblo. Si quiere saber más de ella, pregúntele a un poeta ¿quién es creadora de los encuentros arguedianos de los jueves?

Paco Moreno
Redacción

Fuente: http://www.diariolaprimeraperu.com/online/edicionNota.php?IDnoticia=15469&EN=1131

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